A un año de Maria

Hoy se cumple un año de lo que hasta ahora para mi ha sido la experiencia más horrible que he vivido. Hoy ya es un año del día que nos cambio la vida a todos los puertorriqueños dentro y fuera de la isla. El 20 de septiembre de 2017 nunca lo olvidaremos. Yo, sé que hoy soy una persona totalmente diferente a lo que era hace un año.

A mi también la vida me cambio de un día para otro. Aunque no sufrí daños materiales ni perdidas de vida, el dolor que sentía en mi alma era algo inexplicable. Era vivir cada minuto sabiendo que tu país se había hecho pedazos en solo horas. Pasaron varios días antes de que pudiera salir a la calle y ver todo, absolutamente todo a mi alrededor destruido. Nos quedamos sin comunicaciones, no había radio, celular, mucho menos internet. Pasamos meses sin energía eléctrica y tampoco agua. Hubo días en los que no sabia si al otro día iba haber comida o no.

Asi de fuerte fue esto. Nos toco duro pero a un año de ese día me atrevo a decir que todos los que nos quedamos aqui antes , durante y después del huracán somos unos campeones.

El puertorriqueño demostró ante el mundo que somos una isla pequeña pero nada nos paraliza, y que no importa lo que pase somos fuertes y seguimos hacia adelante. Me atrevo a decir que somos campeones en resiliencia, pues después de vivir esto, podemos sobrevivir a lo que sea.

Luego de esta experiencia tan aterradora para todos, me atrevo a decir que Maria vino a unirnos como pueblo y para que nos diéramos cuenta que todos somos igual de vulnerables.

Con Maria salió a relucir el verdadero corazón de ese jíbaro puertorriqueño que no importa lo que le esté sucediendo siempre puede ayudar al necesitado. Aprendimos una gran lección de empatía, pues tuvimos que ponernos por primera vez y casi obligados en los zapatos de miles de personas y sentir lo que ellos estaban sintiendo.

También aprendimos a valorar cada segundo como si fuese el último. Aprendimos a decir Te quiero, te extraño, gracias por estar ahi, aprendimos a decir tantas palabras que con el ajoro diario olvidamos.

Aprendimos el valor de un fuerte abrazo, el valor de una llamada telefónica, hasta aprendimos a valorar la luz que tenemos todos los días y pasamos por alto, porque siempre esta ahi y nunca nos hace falta.

Aprendimos a conversar y hasta a llorar con extraños ya que todos estábamos en el mismo barco.

Y asi fueron poco a poco pasando los dias hasta que vamos recuperandonos de los daños físicos del huracán. Los daños emocionales, siguen en nuestra memoria y nunca se borrarán, pero aquí estamos y hemos visto como poco a poco todo renace y el verdor vuelve. La naturaleza nos enseño lo vulnerables que somos y también nos enseño la capacidad que tenemos de renacer o reinventarnos como dicen muchos y ser más fuertes que nunca.

Sigamos hacia adelante, vamos despacito pero ahi vamos y lo importante es no quitarse, luchar y tratar de que cada día que sale el sol nos transformemos en una mejor versión de nosotros mismos y que aportemos al bienestar de nuestro Puerto Rico.

¡ Que jamás se nos olvide todo lo aprendido!

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